Caminante de Asís: La voluntad del Señor

 

Caminante de Asís: La voluntad del Señor

Semana del 6 de Abril al 12 de Abril, 2020. Décima Edición: En reparación a las ofensas contra mi Sagrado Corazón de Jesús y mi Inmaculado Corazón de María. Segundo año del Apostolado del Magisterio de Cristo. Edición Español Especial de Cuaresma.


I


León, Nicaragua.

Testimonio

Meditación I: ¿Qué es ser Virgen?

Elí, Elí lama sabachtani.

Yo soy Eunice Shade, Apóstol del Magisterio de Cristo. Este es mi testimonio ante mi Sagrado Corazón de Jesús y mi Inmaculado Corazón de María. A mis 12 años acabada de regresar de vacaciones de Miami a Managua en 1993, mi vida cambió y sucedió un terrible acontecimiento en ella, que solo Dios y la Virgen pueden comprender. Mis padres, Jairitza María Sánchez Martínez y Guillermo Alberto López Siero hicieron lo imposible para ayudarme con esas grandes pequeñas cosas como dice Nuestra Pequeña Flor, o Santa Teresita del Niño Jesús, dice que con pequeñas cosas podemos agradar a Dios, que con la sencillez y la humildad Dios nos bendice. Toda mi familia hizo grandes sacrificios para darme amor y cumplir la voluntad del Señor, la cual a veces “vemos pero no vemos”, “escuchamos pero no escuchamos” como dicen los carmelita.  

El hermano Benito Agustín Díaz López de La Salle es mi guía espiritual de niña. Estudiar en La Salle es difícil y yo me esforzaba y sacaba buenas notas y El Señor me premiaba llevándome de vacaciones a Miami a pasar vacaciones con mi tío Josemaría y su familia en los años ochenta.

Mis últimas vacaciones de niña fueron la navidad y año nuevo de 1992. Mis tíos celebraron sus Bodas de Oro, son pobres del Reino de los Cielos y sus matrimonios son apostolados para proclamar el Reino de los Cielos, enseñar la palabra de Dios con el ejemplo e invitar a los desamparados a la cena del Señor. Mi papito Euclides muere en 1984. Yo vivía con mi papito Euclides y mi mamita Mercedes Campos y mis tíos Aldo y Rosa María. Cuando mi papito muere, mi tío Aldo es el hombre de la casa, nos cuida, nos protege, nos lleva alimento y nos pide rezar. Cuando regreso otra vez en el viento de mi memoria en 1993, recuerdo con mucho amor a mis abuelitos Guillermo López Solórzano y María Antonieta Siero, quienes también hicieron grandes sacrificios por mí y mi hermano Guillermo, a quien le decimos Memo. Yo soy la mayor y mi hermano es el menor. Mi papá, Guillermo Alberto tiene también una hermana, mi Tía Manto, quién es mi Tía Madrina, Madrina de Bautizo, quien se consagró a Nuestra Señora de Fátima y hace queques y distintas comidas exquisitas. Mi Tía Manto es un ejemplo a seguir, en sus ojos veo su niñez continua, su inocencia y el amor que siente por Dios y por sus padres.

En el viento de mi memoria recuerdo el día que di mi Primera Comunión, el día en que El Señor me preparaba y no debía salir a jugar, pues la comunión es un acto sagrado.

Este es parte de mi testimonio para que reflexiones lo difícil que es ser católico, apostólico y romano. Yo ofrezco mi Santa Cruz, mi sufrimiento y mi vía cruxis al Señor Jesucristo, en su vía cruxis, en Cuaresma y en la Pascua de Resurrección.

¡Que Dios bendiga tu casa y multiplique tus panes!






































 

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